Aunque estoy muy lejos, me acuerdo de todos los que formáis la escuela, por eso os escribo y además tengo que contaros quien ha venido a verme.
El Mago Oriol, ha venido a verme y me ha contado algunas cosas, aunque todavía está un poco enfadado conmigo.
Llevo unos días fuera de la escuela ¿os acordáis que os conté que estuve en el Bosque del Mago? pues cuando regresé, sentí un dolor extraño en medio del pecho. No sabía qué era y mi doctor, el doctor "cara de acordeón", me diagnosticó "mal de melancolía" y me mandó reposo en el lugar en el que me encuentro y es que el haber estado en ese bosque y haber visto lo que yo ví, olí y sentí le hace sentirse melancólico a cualquiera.
Ya es hora de regresar, porque mis príncipes y princesas, van a olvidarse de mí. Sé que han estado muy bien atendidos, durante este tiempo, aunque el Mago Oriol me ha traído algunas noticias, que me han dejado preocupada.
Me ha dicho que los príncipes y princesas han estado a punto de salir volando.....
Una noche mientras dormía, se me apareció, con su capa roja y dorada y su colgante plateado que me deslumbró con su brillo.
Me dijo que la princesa Traviesa y su amigo el príncipe Pinsapo, habían hecho alguna trastada en la clase y que cuando volviera la iba a encontrar algo cambiada. Conociéndoles, me eché a temblar, aunque en cuanto vuelva lo remediaré.
Me contó que habían provocado un vendaval en ella y que todas las cosas habían cambiado de lugar y que nuestra amiga Rosalín les había dado la idea.
Casi se constipan todos con el aire que provocaron. Me imagino a todos volando, los niños, las niñas, los árboles, que espero que no hayan perdido sus hojas, el Mago inmenso que tenemos, los coches, el pobre Inaudito, los platos, los vasos, el pollo Pepe.....en fin, tuvo que ser terrible.
Antes de irme me olvidé de hablar con la princesa Traviesa y de ponerle los puntos sobre las "ies". Cuando vuelva, hablaré con ella y con el sapo.
Espero que a los duendes chiquitines, las duendas grandes y mi querido Tito nos les haya pasado nada y solo se hayan constipado y estornuden de vez en cuando.
Voy a desear, porque sabéis, lo que se desea se cumple, que cuando vuelva, esté todo en calma, y el vendaval ya haya pasado, no vaya a ser que el doctor “cara de acordeón” me recete de nuevo reposo y deba marcharme de nuevo.
El Mago Oriol, me encargó que os dijera que pronto volverá a visitarnos, que está recogiendo no sé qué de unos hilos de colores para poder hacer remiendos como hacen los zapateros, no me enteré bien porque me desperté y había desaparecido.
Pronto os veo.
Besos y abrazos, envueltos en lazos.
sábado, 27 de febrero de 2010
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