miércoles, 17 de febrero de 2010

EL BOSQUE MÁGICO

¡Cuánto tiempo hacía que no escribía sobre este papel tan aterciopelado del mago Oriol! Le sigo a través de su amigo Blesy y de las visitas que hace a la Escuela, porque de otra forma ¡es imposible!
Os voy a contar mi aventura con el mago Oriol. Hace un tiempo me propuse seguirle la pista, por eso cuando vino la última vez a la escuela, el día que celebramos todos juntos la fiesta de La Paz, que por cierto fue muy bonita y tierna, al despedirse y sin que me viera, me escondí bajo su capa para poder trasladarme a ese bosque mágico donde vive, me costó mucho, muchísimo poder permanecer bajo su capa, porque con esos saltos que pega es dificilísimo, pero lo conseguí.
¡¡Y resultó un éxito!!! Porque llegué al bosque, a un bosque inimaginable, aunque os contara lo que vi, no podríais creerme, porque es un lugar que uno solo puede imaginarse si se traslada al mundo de la fantasía.
Es un lugar lleno de colores, pero no solo de los colores que nosotros conocemos sino colores con unos matices que no puedo describiros con palabras, azules de todos los tonos, claros, oscuros, menos claros, más oscuros, rosas, rojos, amarillos, verdes, morados……….colores que no podía imaginar que existieran.
Un lugar con tantos árboles diferentes y desconocidos que uno se queda paralizado y casi sin respiración. Así me encontraba yo, cuando me dí cuenta que estaba sola, que el mago Oriol había desaparecido mientras yo admiraba aquel bellísimo lugar.
La verdad es que con esos colores, ese paisaje y ese olor que aquel lugar desprendía, no me importó que el mago no estuviera. Claro, no me importó en ese momento, pero sí me importó cuando pasaron las horas y seguía absorta, pero empezaba a sentirme sola. En aquel lugar no oscurecía nunca, siempre había luz y eso reconfortaba para no sentir la soledad. Bueno sola, sola, no estaba, porque había multitud de especies de pájaros, pajarillos y pajarracos, que emitían una melodía muy agradable.
Pero claro pasaba el tiempo y como siempre me pasa, empezaba a impacientarme y a querer volver a la Escuela, pero el problema era ¿cómo lo hacía? Mi madre siempre me decía “la curiosidad mató al gato”, y en aquél momento me acordé de ella y me pregunté, que porqué no le hacía nunca caso………….
De pronto, vi subiendo por un árbol en forma de “ese” de un color marrón caramelo de café con leche, un caracol que parecía Blesy, muy despacito me acerqué a él y le dije: “Blesy ¿eres tú?”.
Giró sus antenas hacia mí y me pareció que fruncía el ceño, como regañándome por mi osadía. Cuando dio la vuelta completa, que a mí me parecieron siglos y tuvo sus antenas frente a mis ojos, me dijo: “Valiente Princesa Traviesa, proviniendo de la realeza ¿Cómo al osado actuar tan villanamente?.
Yo no daba crédito a lo que oía, pero le seguí la corriente por si acaso. Me disculpé haciendo una reverencia y le pedí que me ayudara a volver a la Escuela, que se acercaba el Carnaval y debía estar allí, acompañando a mis príncipes y princesas.
Me soltó un discurso, sobre mi mala actuación y sobre mi peor curiosidad y tal y tal y tal………….Después de horas de hablar, y supongo que cuando ya necesitaba descansar, dijo que me ayudaría, que tan sólo tenía que buscar el árbol del pozo y meterme dentro.
¡A saber donde estaba ese árbol!, pero claro no me atreví a preguntárselo, no fuera que empezara de nuevo a hablar, con aquella parsimonia y sabiduría.
Me disculpé de nuevo, le di las gracias, y me despedí de él y de aquél lugar tan maravilloso. Al darme la vuelta y ante mis ojos, vi el árbol del pozo, un enorme árbol de color rosa fuxia, con un agujero en medio, me acerqué y me metí dentro.
Me entristeció, no haber podido encontrar el lugar donde vive el mago , ni tan siquiera haber podido perseguirle un rato, pero daba gracias de poder salir de allí y volver a la escuela, a pesar de saber que nunca más encontraría un lugar tan especial como aquél. No recuerdo nada más, desperté en mi aula y en el momento de la siesta. Todos los príncipes y las princesas estaban dormidos y ahora dudo que aquello ocurriera de verdad o tal vez fuera un sueño.
Si fue un sueño, fue maravilloso y si ocurrió de verdad, fue un regalo que nunca olvidaré.
Volveré pronto.

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