Ay, ay, ay!!!!! Cuantas cosas han pasado desde que dejé La Plazuela en Julio. El Mago Oriol, vino el día de la fiesta de Fin de Curso, que como siempre resultó preciosa y cómo no había de ser así, si la componen los enanitos que forman la Escuela, además, ese día es todavía mas especial, porque nos rodeamos de las familias, de todo el personal que allí trabajamos y de tanta y tanta ilusión y creatividad. La fiesta, que es el punto final de todos los cursos, nos dice que ha pasado otro curso mas, que algunos de los niños se van al cole, que otros se van a otras escuelas y que al fin y al cabo que se hacen mayores y que crecen, que de eso se trata, de ayudarles a crecer y a ser felices.
En fin, me estoy enrollando mucho y os tengo que contar algo. Cuando Oriol se marchó, todos nos quedamos un poco vacíos, porque su compañía, su cariño, su magia.... nos había acompañado durante mucho tiempo. Los niños seguían preguntando ¿y Oriol? y nosotros contestábamos que en el Bosque y eso me dio una idea.
Cuando acabó el cole, me propuse volver al bosque del Ordal en el que había estado durante un tiempo y donde me encontré aquél ser diminuto llamado Barretín, que resultó ser un buen amigo de Oriol. Aprovecharía mis vacaciones por aquellas tierras para volver a visitar a Oriol y a decirle que volviera a la escuela con nosotros en Septiembre.
Pero busqué, y busqué y busqué aquél lugar y no lo encontré. Volví uno y otro día, recordando por donde había ido la otra vez y parecía que aquel lugar tan mágico y maravilloso se había esfumado de la tierra. Pregunté a la gente del lugar y nadie conocía un bosque como el que yo les explicaba. Al final, desistí, no había manera de volver a aquél bosque mágico.
La verdad es que me entristecí mucho, porque aquello me pareció que era una despedida definitiva de Oriol, supongo que como todos nuestros personajes, se marchó a otro lugar donde necesiten alegría, imaginación, ilusión y magia, todo lo que nos había dado nuestro Mago tan querido por todos.
De vuelta a la escuela, me han contado, que algunos niños han visto a Oriol por la calle, y otros que no han dejado de ver las fotos de Oriol, porque todos le recordaremos como el mago más mago de la historia y porque se hizo querer por todos, con sus brincos y su saber.
Gracias Oriol, por hacernos pasar un curso tan divertido fuera y dentro de tu papel, con tus barbas y sin tus barbas, con tu capa y sin tu capa y con tus locos saltos y tu pacífico andar. Te recordaremos siempre. Te recordaré siempre.
Y gracias a todos los que formáis la escuela, porque siendo un año muy duro, me habéis arropado con vuestro cariño y vuestro apoyo y eso no lo olvidaré nunca.
¡Que la magia de Oriol, nos envuelva a todos para siempre!
jueves, 9 de septiembre de 2010
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