Hola amig@s de la Plazuela, soy Blesy y todavía mis ojitos caracolianos, tienen impresos en sus retinas el encuentro más mágico que jamás pude soñar, me refiero al encuentro que tuvo lugar en el Bosque majestuoso de vuestra Escuela.
Todavía suenan, los ecos de lo inesperado hecho realidad. Candela, Dindón con Chimpón y el Mago Oriol, visitaron la alegre Plazuela.
Pero... os voy a contar lo que no se sabe, ni se vio, después de estar con todos vosotr@s , se fueron al Bosque de los naranjos Bizantinos, se les llama así por que a estos árboles lo riegan pequeños langostinos que el Mago Oriol les concedió, el don de recoger en cubos en forma de barco, todas las gotitas de agua que caen de la lluvia y sirven para regar las raíces de los juguetones naranjos. Allí Candela pintó un frutero lleno de ricas naranjas con sus pinceles impregnados de arte, parecían naranjas tan reales y jugosas que teníamos dudas si comerlas o no comerlas. Dindón con ayuda de su ratoncito Chimpón y con la corteza de un naranjo, dibujo un pentágrama con sonoras notas musicales, y cual fue nuestra sorpresa que la canción que se oía entre las hojas de los naranjos y el rumor del viento no era otra que: naranjitas y limones...., que maravilla.
Pero lo que hizo el Mago Oriol fue espectacularmente mágico, cogió una rama de naranjo que estaba en el suelo, pronunció sus palabras mágicas, y que os pensáis que salio, pues de la tierra, broto agua de un color azul turquesa que nos maravilló a todos, nos hablo de la importancia del
agua para que la naturaleza este llena de vida, limpia, cristalina, transparente y con un halo de magia que jamas nadie llegue a conocer a la naturaleza en su totalidad.
Después de todo esto Oriol les invitó a merendar en aquel bosque tan lleno de azahar. La merienda era riquísima, panecillos de mantequilla de la ardilla Milla-Milla, tartaletas de fresas con trocitos de melocotón rojo, pastelillos de arroz, bolitas de coco con aroma de jalea real y licor de endrinas, helado de tomillo en flor y otro de cerezas rojas y blancas de las montañas de las Amapolas ( de las que es dueña Lola Corazón de Amapola y Señora de las Mariposas). Candela trajo un bodegón lleno de nísperos, manzanas silvestres y frutas del bosque, Dindón llevó caramelos de Avila, muy ricos ya que son de romero y polo -mero(es una planta típica de Nueva Zelanda, donde se siembran en granjas), Chimpón nos deleito con quesos de holanda y la peña de Francia. La Gran Dama Rosalín nos invitó a sorbete de hiedra-hiedresca, que como sabéis tienen el poder de convertir las piedrecillas blancas en adorables perlas anacaradas.
Fue una merienda de lo más exquisita y no paro allí la cosa, fueron a buscar al Bosque de la Plazuela a sus amigos, al Pirata-Piratón que les regalo cofres con doblones de oro, al Marciano-Nino que les bailó la danza de Plutón y Jupiter, al Fantasma Pisotón que les dejo sus cadenas para saltar a la comba, a la Brujita Tapita que les paseó en su escoba de caoba por las altas nubes y podía acariciar las estrellas del firmamento, a la Caperucita Roja que abrió su cestita llena de brillantes sugus con sabores singulares a manglares de fruta, la Princesa Traviesa y el Príncipe Pinsapo les ofrecieron su castillo soberano para jugar en el lago, donde los nenúfares se rien de las cosquillas de los niños y las niñas, el Hada Basurilla que es muy pilla les regaló un cuaderno para pintar a los abuelos, el Indio Apu jugó con ellos a la danza de la lluvia y llovió, pero vaya lluvia divertida, era batido de arándanos con trocitos de chocolate, su amigo el Duende Juguetón les dio cascabeles con trocitos de limón y empezaron a reír, saltar y cantar sin parar.
Bueno, creo que para ser un caracol con ojitos chicos-chiquitos, vi mucho y os conté lo que vi.
Mil besos de Blesy que os lleva en el corazón.
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